Hortalizas Etxeberria

Con una larga experiencia en el sector de la horticultura, nos podemos enorgullecer de cultivar de una forma totalmente natural, tradicional y respetuosa con el medio ambiente. Ahórrate intermediarios y disfruta del verdadero sabor de los alimentos de siempre.

Somos una empresa familiar, ubicada en Berriosuso y con una larga experiencia en el sector de la horticultura, teniendo una explotación propia de más de 25.000 m2 de invernaderos, para la producción de verduras de la máxima calidad, productos que podrá encontrar en nuestra tienda.

Gracias al trabajo, experiencia y la confianza depositada por muchos clientes, nos hemos convertido en un referente importante en el mundo de la agricultura y jardinería de toda Navarra.

Hortalizas Etxeberria

Consejos Prácticos

  • Podas en Invierno

    Podas de InviernoEl invierno es la época ideal para la poda de árboles y arbustos. Además de las podas habituales de frutales y otros árboles podemos realizar la poda de otras variedades. A continuación te hablamos de la poda de otras variedades:

     

    – Tallado invernal de los setos perennes: Estos setos piden muy poco pero esta poda en época de fríos es esencial para su correcta formación y vitalidad. Las variedades como Cupresus glabra, amazónica, leylandii o macrocarpa hay que tallarlos de manera severa y con mayor anchura en la parte baja para evitar que el viento pueda dañarlos.

     

    – Poda de formación de los árboles de sombra: Para una sombra mayor y más redonda, hay que abrir las copas, para ello eliminamos la rama guía central y recortar las ramas que estorben al paso.

     

    – Poda de pisos para pinos piñoneros: Cada 3-4 años conviene cortar las ramas bajas del pino en esta época, hasta que su parte más baja adquiera unos 3 metros de altura, que es cuando comenzará a dar una sombra amplia. Cuando realices la poda de las ramas bajas, no olvides aplicar pasta cicatrizante en las heridas.

     

    – Poda de arbustos globosos: Disfrutar de arbustos tallados en forma de bola puede aportar a tu jardín, terraza o porche un toque distintivo. Para realizar estas podas, puedes utilizar variedades como Boj, laurel, madroños, tejos…Comienza eliminando todas las ramas y ramitas descolgantes y asimétricas de la zona superior hasta recortar la altura al gusto. Continua cortando las ramas laterales y ve dando forma. Los primeros años mantén la planta bien tallada, recortando una vez al mes.

     

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  • El abonado de fondo en Invierno

    Tu jardín necesita nutrientes para ofrecer alimento a todas las plantas, árboles y arbustos que alberga. Por eso, y especialmente si has detectado carencias en algunas variedades, es importante que realices una abonado a fondo de todo el jardín.

     

    La época ideal es el invierno, ya que la actividad de la mayoría de las variedades es mínima. Para esta época del año, contaremos con abonos orgánicos, tales como mantillo o estiércol para que aporten muchos nutrientes y a la vez protejan las variedades.

     

    – Árboles aislados: hecha una buena palada de mantillo al alcorque mientras entrecavas un poco la tierra.

     

    – Macizos de rosas: agrega una palada de mantillo un buen puñado de abono orgánico a cada ejemplar.

     

    – Rocallas: en las rocallas con distintas variedades, agrega unos 2cm de mantillo y riega posteriormente para facilitar que penetre bien.

     

    – Árboles y arbustos: Remueve el terreno alrededor de cada variedad y aporta mantillo, abono orgánico o compost de tu propia cosecha, alrededor mezclando bien con la tierra.

     

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  • Poda de árboles en Invierno

    Consejos para podar los árboles en inviernoEl invierno es la mejor época para podar los árboles, si hiciera falta, ya que al estar en reposo perderán menos savia. Es una operación sencilla, pero es necesario saber dónde y cómo cortar.

     

    Eliminar selectivamente algunas ramas del árbol permite orientar su crecimiento y darle mayor vigor a la estructura. La poda sirve también para evitar ramajes demasiados densos, que impiden que la luz llegue uniformemente a todas las partes provocando un desarrollo desigual del ejemplar. Además, contribuye a estimular la floración y la fructificación.

     

    – La poda de formación se efectúa durante los primeros años posteriores a la plantación. El objetivo es orientar el crecimiento del árbol para obtener una estructura de ramas fuertes y bien distribuidas y situar la copa a cierta altura del suelo. Este tipo de poda está especialmente indicado para los árboles frutales, ya que favorece el aumento de la producción y facilita la recolección.

    Una vez que el árbol está bien formado, será suficiente con realizar una poda de mantenimiento, que consiste en eliminar elementos indeseables como ramas secas o con riesgo de rotura, tocones, chupones… o simplemente aclarar la copa de un ramaje excesivo y darle forma.

     

    – A veces hay que recurrir a podas drásticas para devolverle a un árbol su vigor. Esta técnica, conocida como desmochado, consiste en efectuar cortes severos a uno o dos centímetros del tronco principal.

     

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  • Plantaciones de árboles y arbustos

    Plantar árboles y arbustos

    La plantación de árboles y arbustos, elementos fundamentales en la estructura y diseño de un jardín, es una labor que todo jardinero debe conocer. No es difícil, pero tiene sus reglas. Condiciona la vida de la planta y el conjunto. Para plantar un árbol o arbusto, especialmente si va a ser en el suelo, conviene escoger un día fresco y sin viento. La tierra donde se cavará el hoyo deberá estar húmeda, aunque no en exceso. Si está reseca, anegada o helada es mejor postergar la operación. Las malas hierbas deben eliminarse antes de cavar el hoyo.

     

    – Distancia de plantación. En el caso de los árboles y arbustos, calcular y tener en cuenta el tamaño que alcanzarán de adultos es especialmente importante para determinar correctamente dónde se han de plantar en relación con otras plantas, la vivienda o la piscina.

     

    – El tamaño del hoyo o la maceta. Los árboles y arbustos están destinados a alcanzar una cierta dimensión, de modo que el hoyo que se excave o la maceta que se elija deberán ser lo suficientemente amplios para que el cepellón quepa con holgura.

     

    – Enmendar el terreno. Si la tierra del jardín no fuera de buena calidad, deberás enmendarla mezclándola con mantillo o estiércol bien descompuesto (no más de un 5%), o bien utilizar sustratos específicos para esa planta en particular: tierra de castaño o turba rubia para las acidófilas, sustratos levemente alcalinos para los frutales de hueso… Pide que te aconsejen en tu centro de jardinería.

     

    – Trazar un alcorque. Alrededor del árbol o arbusto es conveniente excavar un alcorque, como es tradicional: contribuirá a un mayor aprovechamiento del agua de lluvia y riego.

     

     

    ESTACADO DE UN ÁRBOL

    A lo largo de los primeros años de vida de un árbol y de ciertos arbustos, la guía de un tutor contribuirá a su buen desarrollo y le ayudará a resistir sin quebrarse los embates del viento. Existen varias formas de estacar un árbol: según las características del ejemplar, el tamaño de la copa, y la fuerza y frecuencia del viento en la zona. Lo más simple suele ser una estaca vertical clavada en el suelo, a la que se debe atar el ejemplar justo antes del nacimiento de las ramas.

     

    – En qué momento entutorar. Las estacas se deben colocar en el hoyo preferentemente justo antes de introducir el cepellón. Si se hiciera después de la plantación se corre el riesgo de dañar las raíces al clavarlas o de que el ejemplar no quede bien sujeto.

     

    – Las ligaduras. Las tiras de goma o tela engomada son el material más utilizado para sujetar el árbol al/los tutores; son durables y resistentes a la intemperie. Es clave que las tiras no produzcan heridas en la corteza ni puedan estrangular el tronco con el tiempo.

     

    – Cuándo atar. Se debe atar el tutor al ejemplar justo después de apisonar la tierra y antes de hacer el alcorque y regar. En zonas de fuertes vientos conviene entutorar mediante una estaca bien clavada en el suelo y colocada en un ángulo de 45 grados en dirección al viento. Debe sujetarse al árbol inmediatamente después de la rama más baja. Según sea el tamaño de la copa, un doble, triple o cuádruple tutor, formado por una estructura de dos a cuatro estacas clavadas en el suelo y unidas entre sí por tablas horizontales, contribuirá de forma eficaz a mantener el equilibrio del ejemplar.

     

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  • Qué hacer para tener un césped sano y uniforme

    Para que nuestro césped luzca bonito los próximos meses requiere una serie de cuidados a lo largo del año, las labores anuales son la siega, riego, aireado, recebo, resiembra, escarificado, abonado y escardas.

    Durante el mes de Marzo debes incidir especialmente en las siguientes labores:

     

    – La siega: Aumentaremos la siega del césped a aproximadamente 2-3 veces al mes desde Marzo a Mayo, los siguientes meses se aumentará a una vez por semana hasta Agosto, después disminuiremos nuevamente la siega.

     

    Cómo conseguir un césped cuidado y uniforme

    – Abonado: Un buen momento para el abonado del césped es la primavera, utiliza abonos específicos para el césped.

     

    – Riego: El riego es otro de los factores decisivos para tener un césped de calidad, ya que la mayoría de las cespitosas son muy exigentes en agua. Sin embargo, un error muy frecuente es sobrerregar, por ello debemos prestar especial atención al clima. En la épocas de más calor evitaremos los riegos en las horas centrales del día. Es interesante no cortra más bajo que el nivel 3, aunque si mantener la frecuencia de corte.

     

    – Aireado: Con el tiempo, el césped acaba compactándose, lo que impide a las raíces crecer en condiciones óptimas y recibir el agua que necesitan. Durante los meses de Marzo airearemos nuestro césped extrayendo pequeños terrones del suelo.

     

    – Recebado: Consiste en aplicar una pequeña capa de arena, mantillo o una mezcla de ambos sobre el césped. Esta labor está especialmente indicada tras el aireado, porque se rellenan los huecos con un nuevo sustrato más suelto que facilitará que las raíces se extiendan y la calidad del césped mejore.

     

    – Escarificado: En muchos céspedes se suele acumular una capa de restos vegetales, musgo y tierra en la base de la hierba, que impermeabiliza el suelo y favorece la aparición de hongos y plagas. Para eliminar este colchón debes escarificar, es decir, arañar la superficie de la tierra. Puedes usar un rastrillo en superficies pequeñas, o una escarificadora en praderas más extensas.

     

    – La resiembra: En ocasiones surgen calvas en el césped, donde deberás resembrar. Antes de hacerlo debes mejorar la zona donde se ha producido esa las labores de recebo tras un aireado para aplicar el mantillo.

    Consulta el  cuadro con los cuidados para tu césped mes a mes en Endanea

     

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  • ¿Qué cultivar en un espacio de semisombra?

    Qué cultivar en un huerto de semisombra

    Aunque la mayoría de las hortalizas precisan mucho sol para dar frutos, son varias las especies capaces de proporcionar una buena cosecha con solo recibir unas pocas horas de insolación al día. Las hierbas aromáticas en general, las verduras de hoja y las de la familia de la col, los frutos del bosque e incluso muchas hortalizas de raíz se pueden cultivar perfectamente en semisombra.

     

    Al caminar por el campo, si te fijas en las huertas verás que están situadas, casi sin excepción, en lugares de mucha insolación y libres de cualquier tipo de sombra, ya sea de una colina, una casa o un árbol. Esto es así porque la mayor parte de las plantas de la huerta son muy dependientes del sol. Reciben de él, además de calor, la energía necesaria para hacer la fotosíntesis que las hace crecer fuertes y sanas. El sol directo abundante facilita el desarrollo de las flores y frutos y la acumulación de reservas en los tubérculos y raíces comestibles. El huerto ideal ha de estar situado a pleno sol, orientado al sur si es posible, y sin obstáculos que proyecten sombra sobre él.

     

    Pero, ¿qué hacer si tu terreno o la terraza donde quieres instalar la mesa o la jardinera de cultivo están en un lugar que recibe pocas horas de luz directa al día? ¿Debes renunciar a disfrutar de tu propio huerto? No necesariamente. Algunas hortalizas, como el tomate, el maíz, los calabacines o la mayoría de los pimientos, solo te proporcionarán una producción aceptable si los cultivas a pleno sol, pero existen otras que pueden tolerar la escasez de luz directa y darte una buena cosecha aun en condiciones de semisombra.

     

    De todas formas, ten en cuenta que un huerto en una zona de sombra total no es viable, excepto para los frutos del bosque, así que siempre habrá un mínimo de horas de sol directo que deberás proporcionarle.

     

    Las hortalizas que pueden vivir con menos horas de luz directa al día crecen a menor velocidad y desarrollan hojas o frutos más pequeños que las mismas especies a pleno sol. Pero esto no es un inconveniente: este comportamiento puede servirte para cosechar de manera escalonada si plantas una parte en la zona más soleada y otra en la más sombría. Además, estas plantas pueden situarse en verano en las zonas más umbrías y frescas eludiendo así los daños que produce el exceso de calor y ahorrando agua de riego.

     

    Como norma general: las verduras que se plantan por el interés de sus hojas o tallos son las que soportan mejor las condiciones de cierta sombra; las que se cultivan por su raíz dependen bastante del sol directo, aunque un poco menos que las de fruto, que son las que necesitan pleno sol. Por lo tanto, si no dispones de plena insolación en tu huerto, puedes cultivar:

     

    – Verduras de hoja: lechuga, escarola, rúcula, berro, canónigos, acelga, espinaca, borraja.
    – Hortalizas de la familia de la col: brócoli, repollo, berza, coliflor, coles de Bruselas.
    – Algunas legumbres como los guisantes.
    – Algunas aromáticas o culinarias, como el perejil, el cilantro, la menta y la melisa.
    – Algunas hortalizas de raíz, como los rabanitos, nabos, remolachas o patatas, aunque teniendo en cuenta que su ciclo será más largo y su rendimiento menor que al sol.
    – Frutos del bosque: fresas, fresones, frambuesas, arándanos, grosellas (ver artículo). Estas especies son las que mejor se adaptan a las condiciones de sombra, incluso algunas la prefieren a una exposición totalmente soleada.

     

    CÓMO CONSEGUIR MÁS LUZ

    Decir que existen especies hortícolas que toleran la sombra no significa necesariamente que sean amantes de ella. Casi siempre, su ideal es vivir en un entorno más soleado. Por tanto, y dentro de tus posibilidades, debes tratar de conseguir para tus plantas el máximo grado de insolación. ¿Cómo?

     

    – Si es posible, busca una orientación al sur.

    – Si hay paredes o muros alrededor del huerto, puedes pintarlos de blanco para que reflejen más luz.

    – Utiliza pantallas que desvíen la luz del sol a las plantas; esto es especialmente útil en terrazas y balcones.

    Evita plantar árboles o arbustos que arrojen sombra sobre el huerto.

     

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  • Guía del cultivo de tomate

  • Plantas aromáticas de jardín

    En macizos, solas y mezcladas con otras especies, en terrazas, jardines, o en sencillas macetas, las plantas aromáticas son una fuente de aromas mediterráneos y suaves tonos azules. Aromáticas es el nombre que reciben algunas plantas arbustivas o herbáceas que desprenden aceites esenciales almacenados en sus hojas cuando se frotan o se calientan. Han sido utilizadas por el hombre desde siempre; las antiguas culturas alcanzaron unos conocimientos admirables sobre sus propiedades y con gran ingenio se sirvieron de ellas como medicinas, conservantes, sazonadores, repelentes de insectos, además de disfrutar de sus placenteros aromas y sabores. En estos tiempos, la industria del perfume propicia una de las más extraordinarias estampas de la primavera en los extensos campos de lavanda del sur de Francia.

     

    Las aromáticas se cultivan en las casas con fines culinarios, pero año a año ganan presencia en jardines y terrazas, formando macizos de una única especie, mezcladas con otras en busca de contrastes de color, o en solitario en sencillos tiestos de barro.

     

    Cultivar hierbas aromáticas es sencillo: son plantas muy agradecidas y la mayoría tan solo requiere un emplazamiento soleado y un suelo que drene bien. Eso sí, se deben elegir las especies adecuadas para las condiciones de soleamiento y espacio que se les puede ofrecer. A la hora de escoger los ejemplares es mejor elegir plantas pequeñas, compactas y con las hojas tersas y frescas; la tierra debe estar húmeda.

     

    Fáciles de mantener

    En general, las plantas aromáticas son de fácil mantenimiento, y las más leñosas suelen soportar bien la sequía, especialmente las que están plantadas en tierra; en tiesto pueden sufrir porque la tierra se seca con mayor rapidez. Después de la floración es conveniente someterlas a una poda para devolverle la forma a las matas y lograr un aspecto más compacto, especialmente en las perennes. Las ramas cortadas se pueden usar para obtener esquejes. Si se van a utilizar como ambientadores o en la cocina, se cortan en cualquier época del año con cuidado de no estropear demasiado la planta, y siempre por encima de una yema. Si se trata de espliego o cantueso es mejor antes de que se hayan abierto las flores. Según la especie, pueden necesitar distintos tipos de suelo, pero siempre bien drenados: no toleran el encharcamiento. No suelen coger plagas, pero muchas de ellas resultan un manjar para babosas y caracoles.

     

    El uso en jardines y terrazas

    En jardinería, a su aroma hay que añadir el potencial decorativo de sus hojas y flores. Las hay de follaje agrisado, como el espliego y la santolina, o de un tono verde intenso, como la menta. Las flores pueden ser violetas y muy melíferas, como las del espliego y el cantueso; azules, como las de la salvia farinácea, o amarillas como las de la santolina. Son aptas para crear borduras o macizos, y se colocan en los lugares de paso para que al rozarlas emane su aroma. También las hay de porte adecuado para jardineras y tiestos. El perfume de estas plantas se desprende más intensamente cuando están expuestas al sol del verano, especialmente al caer la tarde.

     

     

    LAVANDA
    lavanda

    Es la planta más popular del grupo de las lavándulas y ha dado origen a numerosos híbridos. Forma matas arbustivas erectas o redondeadas de 50 a 70 centímetros de altura, de un característico color verde agrisado o plateado. Produce aromáticas espigas de color lavanda, que atraen a las abejas y mariposas. Necesita sol y un suelo seco, pobre, que drene bien, neutro o alcalino, y si es calcáreo, mejor. A finales del verano, una vez seca la flor, se recorta la planta para favorecer brotes nuevos y un porte compacto. Se suele plantar cerca de los rosales ya que ahuyenta los pulgones.

     

    CANTUESO

    Cantueso

    El cantueso, también llamado romero de piedra o tomillo borriquero, es una lavándula tan perfumada como el espliego, pero de flores más decorativas, ya que las espigas rematan en un penacho de brácteas de color violeta, rosado o púrpura, según la variedad. Son arbustos muy ramificados, de follaje perenne denso, que alcanzan entre 40 y 70 centímetros de altura. El cantueso necesita un suelo bien drenado, ácido o neutro, para vivir bien. Es muy resistente a la sequedad.

     

     

    ROMERO

    Romero

    Arbusto perenne de lento crecimiento, que puede superar el metro y medio de altura. Sus perfumadas hojas son muy apreciadas como condimento. A finales del invierno emite pequeñas flores de color violeta claro, muy melíferas. Es muy resistente al frío y se da bien en cualquier tipo de suelo, aunque mejor si es seco, arenoso y calizo. Necesita sol, pero puede vivir en semisombra. Se propaga fácilmente por esquejes. Resulta ideal para borduras y setos, al igual que el R. lavandulaceus o romero enano, que ronda el medio metro de altura y puede usarse como tapizante.

     

    SANTOLINA

    Santolina

    Planta perenne de hojas afelpadas de un tono gris plateado, que desprenden un intenso aroma a manzanilla. Durante el verano se llena de flores amarillas en forma de pompón, con tendencia a secarse sin perder la forma ni el color. Necesitan una poda drástica al mes y medio de la floración para recuperar su forma compacta. Las matas suelen tener entre 30 y 60 centímetros. La santolina es muy resistente a la sequía y precisa un suelo pobre, alcalino, calcáreo y bien drenado. Puede situarse al sol, pero tolera la semisombra, así como el viento y las heladas. Resulta muy adecuada para setos bajos o como cubresuelos. Existen varios cultivares.

     

    TOMILLO

    Tomillo

    Habitual en la cocina y la medicina natural, el tomillo es un arbusto de unos 15 a 40 centímetros de altura, compacto y de floración menuda desde principios de la primavera. Se recolecta cuando florece, y conviene secar las ramitas a la sombra en un lugar aireado. En los jardines da juego en rocallas y borduras. De origen mediterráneo, exige sol y soporta bien la sequía y el frío. Le va cualquier tipo de suelo siempre que drene bien, y crece rápidamente. Tras la floración conviene podarlo para que no pierda la forma. El género abarca unas 350 especies; el T. serpyllum es ideal como cubresuelos.

     

     

    SALVIA FARINÁCEA

    Salvia FarináceaHabitual en la cocina y la medicina natural, el tomillo es un arbusto de unos 15 a 40 centímetros de altura, compacto y de floración menuda desde principios de la primavera. Se recolecta cuando florece, y conviene secar las ramitas a la sombra en un lugar aireado. En los jardines da juego en rocallas y borduras. De origen mediterráneo, exige sol y soporta bien la sequía y el frío. Le va cualquier tipo de suelo siempre que drene bien, y crece rápidamente. Tras la floración conviene podarlo para que no pierda la forma. El género abarca unas 350 especies; el T. serpyllum es ideal como cubresuelos hasta el otoño. Se cultiva en suelos ricos, bien drenados y frescos; necesita sol y algo más de humedad que otras aromáticas. Existen numerosos cultivares.

     

    HIERBABUENA

    Hierbabuena

    La hierbabuena, como la menta y la M. spicata, son de las pocas aromáticas que prefieren suelos muy húmedos y ricos, y una situación en semisombra. Son vivaces rizomatosas de brillantes hojas verdes muy fragantes, que alcanzan los 30-50 centímetros de altura. Estas especies son muy invasoras, por lo que se debe controlar su crecimiento, lo que se logra plantándolas con tiesto en las jardineras o el suelo. Si se van a utilizar para el consumo no conviene aplicarles fertilizantes químicos.

     

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  • ¿Cómo fabricar compost en casa?

    El compost es un abono natural muy completo, que aporta los nutrientes necesarios para las plantas de manera progresiva. Además, airea y mejora la estructura del suelo, y con ello su capacidad de retención de agua. Es ideal para un abonado a fondo a comienzos de la primavera o de cobertera durante el crecimiento de las plantas.

     

    Cómo hacer compost caseroPero lo mejor del compost es que puedes fabricarlo en casa reciclando desechos que se generan tanto en el jardín como en la cocina; es muy económico y, a la vez, completamente ecológico. Aunque tradicionalmente se ha fabricado compost en pilas, ahora existen unos contenedores, conocidos como compostadoras, que son cerrados, mantienen la temperatura y la humedad constante todo el año y, por lo tanto, ayudan a acelerar el proceso.

     

    QUÉ NECESITAS

    Realmente solo se necesita una compostadora, o bien un rincón alejado de la vivienda y de los vecinos, donde almacenar los desechos; no tiene por qué ser excesivamente grande, con un metro cuadrado de terreno es suficiente. Un aireador (una horquilla, por ejemplo) vendrá bien para remover de vez en cuando la mezcla. Tampoco está de más disponer de una biotrituradora para trocear los residuos más grandes y duros, como los restos de poda. Finalmente, una criba permitirá conseguir un compost más fino y separar los materiales más gruesos como los trozos de ramas o de piñas. En tu centro de jardinería encontrarás todo lo necesario.

     

    PASO A PASO

    1. Consigue o hazte una compostadora. Aunque puedes fabricar compost en una pila, como siempre se ha hecho, si usas una compostadora podrás disponer de él mucho antes. Generalmente de plástico reciclable, no son más que contenedores (de 400 a 600 litros de capacidad) para almacenar los desechos que se quieren convertir en humus. En ellas el compost está resguardado de las inclemencias del tiempo, no se reseca ni se humedece en exceso, y no exige ninguna atención especial.

     

    2. Coloca la compostadora en un lugar llano y en semisombra. La ubicación es clave para el correcto funcionamiento de la compostadora. Debe estar en un sitio llano, protegido del viento y siempre en contacto directo con la tierra para que los microorganismos alcancen los residuos depositados en el interior y para que drene el agua sobrante. No debe recibir demasiado sol para evitar tener que regarlo a menudo.

     

    3. Introduce los restos de poda, césped… Para conseguir un compost equilibrado y de calidad tienes que utilizar tanto restos húmedos (césped recién cortado, hojas verdes, plantas del huerto o el jardín, residuos de la cocina), como secos (hojas secas, serrín de madera natural, ramas de árboles trituradas, piñas). Lo mejor es incorporar tres partes de restos húmedos por cada parte de secos. Y recuerda que el proceso será más rápido si todos estos desechos están troceados en pequeños fragmentos.

     

    4. Mezcla todos los materiales. Para que el compost se haga lo antes posible hay que mezclar todos los materiales que se van depositando. Colócalos en capas, alternando los residuos verdes y los secos, y con la ayuda de un palo o una horquilla ve revolviéndolos. Esto no quiere decir que tengas que removerlo a diario, pero sí siempre que deposites cantidades importantes de un mismo material. Si no, bastará con que lo hagas una vez a la semana. La aireación facilita la tarea a los microorganismos que descomponen la materia orgánica. Deberás humedecerlo con moderación si la zona en que vives es seca. Existen productos aceleradores naturales, especialmente útiles en invierno cuando las temperaturas son bajas. La temperatura del compost en proceso debe estar por encima de los 40 grados.

     

    5. En unos cuatro o seis meses podrás utilizarlo. Según el tipo de materiales depositados, el compost tardará más o menos tiempo en madurar. Hay restos que se deshacen en unos días; en cambio otros tardan meses. Para saber si el compost está maduro coge un puñado con las manos y comprueba que desprende un olor agradable a fertilidad, su color es negro o marrón oscuro, y mancha poco las manos porque no está húmedo. Si está excesivamente mojado, añade material seco y espera unos días más. Es importante que haya finalizado la actividad microbiana en su interior, debe estar frío y no rezumar agua al apretarlo; caso contrario, si lo aplicas a tus plantas puedes provocarles quemaduras.

     

    Vía Endanea

  • Identificación de plagas

    Plagas y Enfermedades


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